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Se trata, quizás, de la canción más psicodélica de "Fuego en el Pueblo". Nace de las inspiraciones tempranas de Demencia, allá por 2004; experimentando riffs y arpegios en guitarra, como quien prueba gotas de pintura en un lienzo dispuesto a convertirse en obra. Demencia sabía, desde un principio, que la canción debía componerse de varias partes. Tenía que ser una rapsodia, como lo que hacían nuestros grupos favoritos. De un principio, la aspiración fue a trascender hacia canciones largas, sin prisa de terminar ni la presión de aburrir. Quien se diera el tiempo de escuchar lo que creamos, no se arrepentiría.
Cuando estas ideas llegaron a oídos de Galgo, apareció la frase "Arcas del Diablo" en su mente, cual si el universo le dictara que ése, y no otro, debía ser el título. Por alguna misteriosa razón, quienes nos movemos dentro del rock y el metal tenemos una curiosa atracción por hablar del diablo. No sé si nos referiremos a un demonio, al "Señor de los Infiernos"; más bien, era la personificación de lo que el rock y el metal comenzaba a significar para nosotros: Un horizonte insurrecto respecto a la dominación católica presente en nuestro país y, sobre todo, en nuestra zona. Incluso Galgo era creyente fervoroso y acrítico en aquellos años, pero en el rock comenzó a abandonarse en un relajo mental, moral y simbólico. En fin, un título tan bueno debía traer consigo una letra acorde. En un momento de inspiración, aparece lo siguiente:
Se me cae la sangre al suelo / Ha caído la tarde y me estoy muriendo
Veo un macizo tipo con cuernos / Me preguntó con odio ¿Qué haces en el Infierno?
Cuando cae la tarde en las Arcas del Diablo / Me siento como un brasero, no sabes tú de qué hablo
Yo no entiendo muy bien el por qué / Yo no quiero quedarme aquí
Una visita al infierno donde no se distingue si se trata de un sueño o no. Hemos entrado al fundo del diablo, donde una especie de capataz -o podría haber sido el mismo Lucifer; no se sabe- interroga al intruso. Una amarga y sufrida visita a la que se llega sin saber cómo y de la que no se sabe cómo salir. Puede que este tipo de experiencias no sean poco comunes; de un momento a otro, a muchos les ha pasado que se encuentran repentinamente en un infierno, sin mayor conciencia de cómo se llegó allí. Es una interpretación posible, aunque no era lo que pasaba por la cabeza de Galgo en aquel momento. Al igual que el título, ese fue simplemente el texto que el universo indicó o, como bien indica Spinetta, las palabras que se encontraban escondidas en la música y que hubo que hallar.
Durante 2008, en la histórica pensión de Av. Salvador en Santiago, "Arcas del Diablo" fue definida en su estructura actual. A partir de los descubrimientos que Demencia realizó mientras estudió unos años de Música, en la estrofa se reemplazó un Re mayor clásico por una nota disminuida que ya estaba ahí, esperando a ser escuchada para entregarle la mística a la canción. El solo del medio, en la parte lenta, ha permanecido sin variación desde entonces. Este esqueleto creado por Demencia y Galgo fue enriquecido y dotado de carne y piel por Luna y Kamikaze, con unas baterías sin repetición, redobles vertiginosos y un bajo que, como enredadera, trepa por la estructura, embelleciéndola.